Quiero tenerte- Dije con las manos temblorosas.
+Los sueños no siempre se hacen realidad- Respondiste.
Baje la mirada encontrándome con el claro suelo, en ese momento sentí que las mariposas del estomago se convertían en cuchillos tan punzantes que las lagrimas brotaron por mi cara intentando competir.
+¿Sabes ya como me sentía cuando te miraba y no podía tenerte?-Tus manos rozaron mi cara y tus labios acompañaron los míos.

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